Un hogar en el bosque
Era un sábado cualquiera. Las nubes escondían con recelo cualquier rayo de sol que se atreviera a asomar tímidamente. El clima no acompañaba. Por el contrario, la gélida brisa y las sutiles gotas de lluvia sugerían un día que contra todo pronóstico no sería del agrado del pequeño grupo de estudiantes que, a pesar de toda adversidad, caminaba con ilusión por un sendero perdido en el bosque. Los colores oscuros de sus abrigos resaltaban entre tantos tonos anaranjados y marronáceos que caracterizan con tanta elegancia al otoño. A su alrededor, los árboles dejaban caer sus últimas hojas, causando una carcajada o dos cada vez que por accidente una de ellas se posaba encima de alguno de los caminantes. Ninguno hablaba. Las únicas conversaciones que fluían aquella tarde se producían entre las aves que miraban con ojos curiosos a los nuevos visitantes. Todo parecía estar en armonía. Las ramas de los árboles se entrelazaban como si de alguna manera quisieran mantener la calidez que poco a ...



